viernes, 25 de enero de 2013

Los investigadores dicen que quien mató a Wanninkhof conocía a la joven

El autor de la muerte de Rocío Wanninkhof conocía el lugar del crimen y a la joven. El difícil acceso al sitio donde se desangró hasta morir y el hecho de que la víctima sacara un pañuelo para secarse la sangre provocada por un golpe previo a las puñaladas llevan a esas conclusiones. Y así lo expuso un responsable de la Guardia Civil de Mijas que ayer compareció en el juicio contra Dolores Vázquez como única acusada.

'Al agresor le quemaba el lugar', dijo el testigo en referencia a que si el autor no hubiera sido de la zona habría dejado el cadáver en el lugar del crimen. Sin embargo, hizo dos cosas para despistar: simuló una agresión sexual abriéndole las piernas y lo trasladó a un paraje de Marbella situado a 30 kilómetros. En un club de tenis que estuvo a punto de ser alquilado por dos tíos de Rocío, extremo que llevó a la Guardia Civil a investigar su coartada y a dejarlos fuera de sospechas.


 

Los investigadores pensaron que el autor intentaba incriminarlos. Hasta entonces, la acusada no figuraba entre los sospechosos. Las dudas surgieron cuando Loli negó que hubiera prestado su coche, pese a que cuatro guardias civiles vieron a dos jóvenes en su vehículo rondando por el escenario del crimen. Indagaron y descubrieron la enemistad entre familiares de Rocío y la acusada.

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