martes, 29 de enero de 2013

Una testigo reconoce a King como el hombre que llevó a lavar un coche manchado de sangre

La empleada de un lavadero de coches de Mijas reconoció ayer a Tony Alexander King como el hombre que en agosto de 2003, mes en que fue asesinada Sonia Carabantes, llevó a limpiar un coche con manchas de lo que parecía sangre. Según la testigo, el acusado le dijo que se trataba de tinta roja. Durante la segunda jornada del juicio por la muerte de la joven de Coín, también prestó declaración la ex mujer de King, cuyas sospechas condujeron a la policía sobre la pista del británico. En la sala, el acusado intercambió insultos con uno de los testigos.
La empleada del lavadero manual, situado en Mijas Costa, confirmó que un "hombre inglés" pidió una limpieza completa de un coche con manchas de sangre. Ante el estado del interior del vehículo, que presentaba, según la testigo, muchas manchas en el asiento trasero, así como en las alfombrillas y en el asiento del copiloto, el cliente explicó que le había explotado una botella de tinta roja dentro.
La trabajadora tardó siete horas en limpiar los lamparones. Cuando terminó, se percató de que el vehículo olía mal, aunque no supo la razón. No tocó el maletero, siguiendo instrucciones del cliente. La testigo, que reconoció a King en una foto que le mostró la Guardia Civil, volvió a hacerlo ayer en vivo, a requerimiento del fiscal, y ante la protesta del letrado de King, que alegó que los reconocimientos han de hacerse en una rueda.

Asiento empapado

Los agentes de la policía científica que hicieron la inspección ocular del vehículo de King tras su detención testificaron ayer que, tras aplicar un reactivo que muestra rastros de sangre incluso cuando se han limpiado, aparecieron manchas en su interior. "El asiento trasero estaba empapado", describió un policía. También había restos en el maletero y en la palanca del gato. Se encontró en el coche un producto específico para limpiar sangre.
Según el comisario provincial en aquel entonces, Florentino Villabona, tras su detención, King se mostró "muy consternado y preocupado por lo que había hecho". "Creo que fue una descarga para él hablar", dijo, en referencia a las declaraciones del británico reconociendo los crímenes de Carabantes y de Rocío Wanninkhof, aunque después los ha negado. Villabona reconoció que las sospechas de la ex mujer de King, Cecilia Matilde Pantoja, llevaron a su detención, tras comprobar que eran ciertos varios datos.
Pantoja, que estuvo casada con King entre 1997 y 2000 y con quien tiene una hija, comenzó a sospechar de su marido tras la muerte de Wanninkhof, en 1999, pues aquella noche, según declaraciones anteriores, se comportó de modo extraño: llegó tarde a casa, se duchó, se vistió y volvió a salir. Contra su costumbre, dejó limpio el baño y la ropa que llevaba puesta desapareció. Ayer no explicó esta versión, pues el presidente de la sala impidió que se hiciera referencia al caso de la joven de Mijas.
Además, una amiga británica le contó a Pantoja que había visto unas imágenes en televisión en las que aparecía King como autor de un delito sexual en su país. Las sospechas se reavivaron tras la muerte de Carabantes. Según contó ayer el actual compañero de Pantoja, David Coze, King acudió el sábado posterior a la desaparición de la joven a recoger a su hija, con una mano vendada y rasguños en las piernas. Le contó que había tenido un accidente de coche, versión que Coze no creyó. Durante su testimonio, King, sentado a un metro detrás de él, le llamó "bastardo" en inglés, a lo que Coze respondió "eres un animal, deberías estar en la cárcel para siempre".
También declaró ayer una amiga de Mariluz Gallego, la compañera de King en el momento del crimen. La testigo se encontró con el británico en la Caseta de la Juventud de la feria de Coín a las 4.00 del 14 de agosto de 2003, una hora antes de la desaparición de Carabantes. La joven había estado en esta misma caseta con sus amigos. King estaba solo y ebrio en la pista.

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