sábado, 26 de enero de 2013

La ropa interior delata a Tony Alexander King

No hay duda: hay una posibilidad entre un trillón de que el ácido desoxirribonucleico (ADN) extraído de la sangre hallada en las uñas del cadáver de Sonia Carabantes corresponda a otra persona que no sea el británico Tony Alexander King. Es exactamente el mismo ADN que el obtenido de las células encontradas en los restos de orina y líquido seminal que manchaban unos calzoncillos grises de algodón recogidos por la Guardia Civil en el registro del domicilio del camarero británico. Es idéntico al hallado en un cepillo de dientes de King tras un registro en su vivienda por agentes del Cuerpo Nacional de Policía.

 


Sonia arañó al detenido, él estuvo junto a la casa de la joven y fumó junto al cadáver de Rocío


 

 

Y corresponde milimétricamente con el que permanecía intacto en el tejido bucal que se había pegado a una colilla de cigarrillo Royal Crown localizada en el lugar donde ocurrió el crimen de Rocío Wanninkhof. Y esta prueba es oficial, lo que quiere decir, por ahora, que Tony Alexander participó en el crimen de Carabantes y que, al menos, estuvo en la zona del enterramiento de Wanninkhof. Por ahora, poco más.

 

La Guardia Civil ha trabajado contra el reloj para comparar los restos de ADN originales de los que ya disponía con los obtenidos en los nuevos elementos de prueba. El cotejo se ha hecho en el mismo laboratorio de criminalística del instituto armado dirigido por el teniente coronel Francisco Montes, del que el pasado día 2 salió una noticia bomba: las muestras de ADN extraídas de las pruebas halladas en relación con ambos crímenes correspondía al mismo hombre, porque los 16 marcadores genéticos (secuencias de ADN que presentan una gran variabilidad entre las distintas personas) analizados coincidían plenamente. Una aclaración previa: el ADN es una molécula que se encuentra en todas las células del organismo humano y cuyas largas cadenas se reparten de forma secuencial y determinada en cada persona, lo que distingue a un individuo de otro, de forma que se le llama huella genética.

 

Los guardias civiles recogieron en la noche del jueves 21 muestras de la casa donde vivía Tony Alexander para intentar rastrear el ADN. Las muestras, desde colillas al calzoncillo delator, pasando por un vaquero, fueron registradas con número, embolsadas de la forma en que puede verse en la serie CSI y enviadas con urgencia por vía aérea al laboratorio sito en la calle de Guzmán el Bueno, de Madrid. Este sistema de precinto es fundamental para la correcta custodia de la prueba y para evitar una eventual contaminación del análisis.

 

Tres agentes de criminalística -el capitán en jefe del departamento y dos biólogos- se pusieron manos a la obra antes de la medianoche del jueves al viernes para intentar hacer las pruebas en tiempo récord, según fuentes del instituto armado. Se trataba de calmar "la alarma social" y dejar resuelto, biológicamente al menos, el crimen de Sonia.

 

El calzoncillo usado tipo slip de algodón, de fondo blanco y pintas grises, dio la prueba que se necesitaba. A través de luces de contraste fue localizada una tenue mancha de orina y líquido seminal situada en la parte delantera izquierda del slip, de la que pudo extraerse una muestra suficiente. La sustancia que formaba la mancha fue sometida a un proceso de reacción en cadena de la polimerasa, que permite multiplicar el ADN y obtener la cantidad suficiente para efectuar los análisis. Quedaba esperar a conocer la secuencia exacta de los 16 segmentos seleccionados. Ya de amanecida pudo determinarse el "código de barras" del autor de la mancha y pudo compararse con las evidencias ya en poder de la Guardia Civil.

 

El cotejo fue efectuado con las secuencias de ADN extraídas "de las pruebas originales e indubitadas" de los crímenes de Rocío y Sonia. Estas pruebas estaban realizadas y sólo había que ponerlas junto a las otras. "Los marcadores genéticos de las muestras de sangre obtenidas de las uñas de Sonia Carabantes corresponden exactamente a los marcadores genéticos de las muestras de ADN obtenidas del calzoncillo", según fuentes de la investigación. O lo que es lo mismo: "El perfil genético es idéntico y se ha conseguido establecer la identidad oficial de todas las muestras obtenidas ayer".

 

A las 9.50 de ayer, fuentes de la Guardia Civil informaban: "Las pruebas oficiales de ADN, obtenidas con permiso judicial, indican que el rastro genético hallado en el domicilio del detenido, en el cadáver de Sonia y en la colilla de la investigación de Rocío corresponde a la misma persona, Tony Alexander King".

 

La posibilidad de que corresponda a otra persona que no sea la dueña del slip es de 1,44671x10 elevado a -17. Exactamente una entre 144.671 billones. Pero es que también coincide con la de los restos de sangre hallados en un trozo de intermitente localizado en la escena del crimen de Carabantes, en Coín, y con la de la colilla hallada en el lugar donde falleció Wanninkhof.

 

Esto, ¿qué permite establecer? Pues que Sonia Carabantes arañó a King en una reacción defensiva, bien en la puerta de la casa de la joven, bien en el lugar donde se consumó el crimen; que King estuvo en las inmediaciones del domicilio de la asesinada, ya que hay restos suyos en un trozo de un piloto de intermitente hallado en la zona, y que el británico se fumó un pitillo junto al cadáver de Wanninkhof, según indican fuentes de las pesquisas, que lo resumen así: "Que, como mínimo, participó en el crimen de Sonia y está implicado en el de Rocío".

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