sábado, 26 de enero de 2013

Acebes dice que Dolores Vázquez reunía "el perfil delincuencial más verosímil"

La investigación de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre el asesinato de Rocío Wanninkhof, acuchillada cerca de su casa el 9 de octubre de 1999, fue "exhaustiva y profunda" y lo "suficiente sólida como para llevar a la convicción de culpabilidad a un fiscal, un instructor y un jurado". Y fue tan así, según el relato de Ángel Acebes, ministro del Interior, que lo mismo que sirvió para acusar y encarcelar a Dolores Vázquez durante 17 meses también sirvió para hallar ahora al supuestamente verdadero culpable, gracias a la ya famosa colilla de Royal Crown.

Acebes defendió el proceso de investigación y sólo admitió que no sería la primera indagación que "puede resultar incompleta, infructuosa o errónea". El ministro hizo un repaso somero a las pesquisas del caso, aún hoy en marcha, cuatro años después. En su comparecencia en el Congreso relató que los ucos determinaron que el supuesto asesino era "alguien cercano a la víctima y fuertemente enemistado con la misma", ya que las evidencias recogidas del lugar del asesinato (un pañuelo con sangre de la víctima que indicaba que el agresor le permitió limpiársela inicialmente) "hacían pensar en un conocimiento previo entre víctima y autor".


 

 

El ministro dijo que, pese a ello, no se abandonaron otras líneas como la de un posible caso de necrofilia o una agresión sexual simulada, a la vez que "tampoco se apreciaron circunstancias objetivas relevantes para encaminar las pesquisas hacia un extranjero". En ese momento, agregó, "todo se concretó en una persona [Dolores Vázquez] que parecía reunir el perfil delincuencial más verosímilmente considerado, un móvil y una falta de coartada, además de haber incurrido en contradicciones a lo largo de la investigación".

La labor indagatoria se atuvo "sin ningún matiz especial" a las premisas "de una investigación coherente", aunque no llegaron a encontrarse "nunca pruebas irrefutables" de la culpabilidad de Vázquez, pero sí "indicios que corroboraban" la hipótesis de que era la asesina. Dicho esto, dispersó culpas entre el juez instructor que decidió abrir juicio oral, el fiscal que acusó, el jurado que la declaró culpable y explicó que si todo se ha arreglado de momento (pese al vía crucis recorrido por Vázquez) ha sido gracias a que el Tribunal Supremo ordenó repetir el juicio y a que en la primera investigación se encontró la colilla con ADN de King que luego permitió relacionarlo con el asesinato de Sonia Carabantes

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