sábado, 26 de enero de 2013

Los 20 indicios que llevaron a la cárcel a Dolores Vázquez

El informe de la Guardia Civil que detalla los 20 indicios que llevaron a Dolores Vázquez a la cárcel por el crimen de Rocío Wanninkhof "son deducciones sin base científica". Expertos en derecho no entienden cómo, con tan vagos indicios, pudo ser detenida, encarcelada y más tarde condenada a 15 años de cautiverio por un jurado popular. El ministro de Justicia, José María Michavila, sostenía ayer en una entrevista en Abc que "el error" con Dolores lo cometió "el jurado popular" y que fueron los jueces quienes lo corrigieron. "Obvia el ministro que tanto la fiscalía de Málaga como el juez instructor apoyaron la prisión de Dolores durante 17 meses", según estos expertos. Vázquez siempre mantuvo su inocencia. La detención de Tony King, autor confeso de la muerte de Rocío, avala su exculpación.


 

 

El informe, al que ha tenido acceso El PAÍS, está fechado el 7 de septiembre de 2000, y lo firman un capitán y un sargento de la Guardia Civil. En él se describen las supuestas "mentiras" de Dolores, y se pone énfasis en la personalidad "fría, calculadora, colérica, vanidosa, violenta, desleal, indolente, irresponsable y teatrera" de Dolores. A continuación se detallan los indicios que ampararon la detención de Vázquez.

- "Rocío conocía a su agresor". La Guardia Civil sostiene que la víctima, Rocío, conocía a su homicida. Ésta fue acuchillada nueve veces cerca de su casa y trasladada en coche tres horas después a un paraje sito en Los Altos del Rodeo, a 30 kilómetros de Mijas. Los agentes dan por hecho que "la víctima conocía a su agresor" porque éste le dejó usar un pañuelo para taponarse una de las primeras heridas.

- Sangre en la explanada. El informe alude al testigo José Luis T. C., quien afirma que vio el día del crimen, 9 de octubre de 1999, un coche oscuro "estacionado en la explanada donde luego se localizó una gran mancha de sangre" de Rocío. El informe matiza que el cadáver estuvo allí tendido y que el homicida lo recogió tres horas después, lo introdujo en un coche y se lo llevó al citado paraje. La Guardia Civil concluye "que el autor del hecho pudo realizar estas maniobras con la intención de dificultar las investigaciones", pues pensó que así "no se conocería ni dónde ni a qué hora se produjo la muerte, quizás porque pensara que ello le relacionaría con la muerte al ser vecino del lugar y conocido de la víctima".

- "Odio a Rocío". Los agentes llegan a la convicción de que el homicida conoce a Rocío y le tiene "un gran odio" por la forma en que le asesta las cuchilladas. "(...) La localización agrupada [de las cuchilladas, por la espalda] y las muescas localizadas en los restos óseos, hacen pensar que el agresor causó estas heridas de una forma repetitiva sobre la víctima, cuando ésta se encontraba en una situación de cúbito prono [boca abajo] e inconsciente".

- "Piernas abiertas". El cuerpo fue hallado con las dos piernas "excesivamente abiertas". "Esto corrobora la hipótesis", concluye la Guardia Civil, "de que el homicida hizo lo posible para que no se supiera cómo, cuándo y en qué lugar se había desencadenado la agresión, así como el móvil".

- Lugar inadecuado. A lo agentes no les cuadra que el homicida abandonase el cadáver en "una finca privada", dado que allí alguien lo encontraría "casi inmediatamente", se indica en el informe, y se añade: "Si se supone que la ocultación [del cadáver] no fue la intención del traslado, quizás esto fuera motivado por un deseo del autor de desviar las investigaciones hacia otra persona". Y hacen hincapié en que en la zona donde se halla el cadáver hay un restaurante que dos tíos de Rocío "quisieron alquilar dos meses antes".

- La pegatina. "En las inmediaciones del cadáver", se dice en el informe, " se encontró una pegatina de igual marca, color y forma que las entregadas a los participantes de la batida popular que se realizó en las inmediaciones de la Cala de Mijas, el 17 de octubre, para localizar a la entonces desaparecida Rocío. Esto indica que una persona que participó en estos rastreos, posiblemente el homicida, estuvo en el lugar del cadáver al menos ocho días después de la muerte".

- Bolsas de basura negras. Los agentes explican que en el lugar donde fue hallado el cadáver se encontraron dos bolsas de basura de color negro unidas con cinta adhesiva, y que tales bolsas fueron utilizadas para proteger la tapicería del coche de la sangre durante el traslado del cadáver ya acuchillado. "De la reconstrucción de la forma de unir estas dos bolsas se deduce que lo tuvo que realizar una persona en extremo meticulosa".

- Empleada de hogar. Los agentes tienen "conocimiento en enero de 2000" de que la empleada de hogar de Dolores durante el periodo en que estuvo desaparecida Rocío había "observado" en ella una conducta sospechosa".

- La foto acuchillada. Los agentes narran una discusión entre Dolores y su asistenta doméstica, una mujer ucrania. Ésta se encontraba preparando la cena para la madre de Vázquez (afectada de una parálisis cerebral) y ésta le pidió un té. En ese momento sonó el teléfono y Dolores lo cogió. Al terminar de hablar, regañó a la asistenta porque la comida y el té estaban fríos. La asistenta comentó a Dolores que iba a dejar de trabajar para ella. La respuesta de Dolores fue coger "una fotografía de una joven [no se especifica quién es esa joven], ponerla sobre la encimera de la cocina y clavarle un cuchillo a lo largo y ancho de la fotografía, al tiempo que Dolores gritaba: 'problema', 'problema', problema...".

- "No paseó con su amiga". Dolores "tenía la costumbre de salir a pasear con una amiga ucrania todos los días entre las 21 y las 22 horas". El día 9 de octubre de 1999, la ucrania no salió a pasear a petición de Dolores, que le dijo que fuese al aeropuerto a recoger a una compatriota que iba a trabajar para Vázquez.

- Pinchazos telefónicos. La noche del crimen, "entre los teléfonos fijos de los que son usuarias Dolores y una amiga suya, O. L. G., se entablaron tres conversaciones en horas no coincidentes ni con la agresión ni con el traslado del cadáver".

- "No tienen nada". La Guardia Civil interrogó a personas del entorno de Dolores y pinchó teléfonos. En concreto, citó a un amigo de Dolores para interrogarle respecto a Rocío. Según cuentan los agentes, otro amigo de la acusada, compañero del anterior, llamó a ésta para contárselo. "Dolores se pregunta en esa conversación de dónde habrán sacado [los agentes] el teléfono, mostrando una cierta intranquilidad, a la vez que dice: "Eso es que no tienen nada..", según el informe.

- Tranquilidad. Tras declarar la persona antes citada, ésta llama a Dolores, quien en " ningún momento le transmite intranquilidad porque [en el cuartel] le hayan preguntado sobre ella".

- "Se atraganta al hablar". Varias personas llaman a Dolores para decirle que la Guardia Civil les ha preguntado sobre ella. En la conversación con una de ellas, indica la Guardia Civil, "Loli se atraganta a la hora de transmitir tranquilidad".

- "Excusas". Dolores llama a una amiga y le expresa "su sospecha de que está siendo investigada", ya que los agentes han llamado "a tres amistades suyas". La amiga le dice que hable con los investigadores y ella, "tras poner dos excusas", dice que "no lo ve procedente".

- "Reacciona con frialdad". Dolores mantiene una conversación con Hilaria Hornos, madre de Rocío, conocida como Alicia, quien acusa a Dolores de ser la homicida. Según la Guardia Civil, "la reacción" de Dolores "ante la acusación de unos hechos tan graves, es de gran frialdad e insensibilidad, hablando con lentitud y pensándose las respuestas (...) Únicamente se limita a decir un 'yo no he sido', lo que se contrapone con las reacciones que son conocidas en Dolores (...)".

- "Emotividad exagerada". Tras hablar con Hilaria, Dolores telefonea, según se detalla en el informe, a Juani, hermana de Hilaria. Dolores sabe que Juani "es fácil de manejar y la lleva a su terreno", y para ello adopta una actitud de "emotividad exagerada, de fingimiento de emociones y sentimientos, apareciendo como realmente afectada (...) La conversación finaliza a instancias de Dolores tras obtener la información necesaria, que era saber por qué se le atribuía a ella la ejecución de los hechos".

- "Historia confeccionada". Al conocer Dolores por los medios de comunicación social que una ex empleada suya había dicho que ella había apuñalado una foto de Rocío, "asume su comisión, lo asimila e intenta confeccionar una historia (...) que pretende sea lo más creíble y que justifique tal acto".


Dos extraños en un coche

Uno de los indicios que más pesaron en el proceso contra Dolores Vázquez es el siguiente. "Con fecha 16 de octubre de 1999", se destaca en el informe, "cuando el instructor de las presentes diligencias se encontraba a unos 100 metros del lugar [de la explanada] donde se produjo la primera agresión [a Rocío Wanninkhof], en compañía de otros agentes del equipo de investigación, se observó como accedía al lugar un vehículo del que se bajó un individuo que ocupaba el asiento del acompañante. El individuo dirigió su mirada hacia el lugar donde estuvo desangrándose la víctima, miró hacia los investigadores y precipitadamente se introdujo de nuevo en el vehículo y abandonó la zona. Al pasar el vehículo a la altura de los agentes, éstos observaron que estaba ocupado por dos hombres jóvenes. Realizadas las oportunas investigaciones sobre el vehículo, resultó ser de María Dolores Vázquez (...) Preguntada la susodicha en repetidas ocasiones por la identidad de las dos personas que ocupaban su vehículo", se añade en el informe, "ésta manifiesta que no dejó el vehículo de su propiedad a ninguna persona ese día, ni ningún otro, ya que únicamente lo utiliza ella, todo ello [lo dijo] de una forma nerviosa y con continuas excusas que ella misma contradecía".

Según relatan los agentes, el hecho de que el coche fuese de Dolores y ésta negase haberlo prestado a alguien, fue lo que levantó las sospechas sobre ella. Es cuando comprueban que Dolores ha mantenido una relación sentimental con la madre de la víctima durante más de 10 años y que en la ruptura de la pareja había "influido" Rocío, la víctima, que entonces tenía 14 años.

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