viernes, 25 de enero de 2013

Los forenses dicen que el crimen de Wanninkhof pudo ser pasional

Aunque se prolonga más de lo previsto, el juicio por el caso Wanninkhof -en el que se juzga la desaparición y muerte de Rocío, una joven de 19 años- entra en su fase final. Cinco forenses testificaron ayer que el crimen pudo ser pasional y que, por la violencia de las puñaladas, su autor quiso asegurarse de que la víctima no sobreviviese. Pese a que fue una sesión de detalles escabrosos, la madre de Rocío, Alicia Hornos, estuvo presente casi hasta el final, cuando no soportó más y abandonó la sala.

Las heridas fueron hechas con una navaja o un estilete. 'Tenían la intención de causar un daño extremo', apuntó uno de los peritos. El equipo llega a esta conclusión porque algunas puñaladas llegaron a dañar los huesos de la víctima. Según la secuencia ofrecida por los peritos, la joven pudo ser golpeada en la boca, por lo que quedó atontada. Después, recibió de frente dos puñaladas, una intimidatoria y otra mortal. La víctima intentó huir, pero una fuerte hemorragia la dejó inmovilizada. Entonces, su agresor le asestó otras ocho puñaladas por la espalda.


 

La joven desapareció el 9 de octubre de 1999 en Mijas. Su cadáver fue encontrado un mes más tarde en Marbella.

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