viernes, 25 de enero de 2013

La presunta asesina de Wanninkhof mantiene su inocencia ante el juez y no entra en prisión

Después de seis horas de declaración ante el juez y cuatro horas de búsqueda de nuevas pruebas en su casa, la presunta asesina de Rocío Wanninkhof mantenía anoche su inocencia. El juez decidió no enviarla a prisión a la espera de ampliar su interrogatorio y ordenó su traslado al cuartel de la Guardia Civil de Mijas, donde pasó la noche. A pesar de su testimonio, fuentes de la investigación mantienen la certeza de la culpabilidad de Dolores Vázquez. Ayer una veintena de curiosos lanzó latas, bolsas e insultos contra la detenida cuando fue trasladada a su casa para un registro.


 

Pasadas las 16.30, a la salida de los tribunales, en medio de un tumulto que obligó a los agentes a rodear a la detenida para evitar que fuera agredida, los concentrados aporrearon y zarandearon el vehículo mientras le gritaban "asesina" e "hija de puta". Por la tarde, una docena de guardias revisó durante más de tres horas la casa y excavó en el jardín. Los agentes cogieron algunos objetos del Toyota Celica rojo propiedad de la supuesta asesina y los metieron en una bolsa. Vázquez es la única persona detenida en esta causa.Fuentes cercanas a la investigación apuntan que el móvil habría sido la venganza. Alicia Hornos, madre de Rocío, y María Dolores Vázquez mantuvieron durante años una intensa amistad, que incluso las llevó a convivir en una casa de Mijas que compraron entre las dos. Es la vivienda en la que la Guardia Civil estuvo ayer intentando encontrar indicios de la culpabilidad de Dolores. Hace unos años, Alicia y sus hijos se fueron a vivir a su propia casa.

El hermetismo en torno a las pruebas que han llevado a su detención es absoluto, aunque después de 11 meses de pesquisas, fuentes de la investigación daban por "seguro" que la detenida era la autora del crimen. María Dolores, de 49 años, natural de Betanzos (A Coruña) y sin antecedentes penales, participó en las batidas que se organizaron tras la desaparición de la joven, el 9 de octubre del año pasado, para intentar encontrar pistas sobre su paradero. Incluso asistió al entierro de la víctima y consoló a los miembros de la familia, desolados por la muerte de la joven, cuyo cuerpo apareció apuñalado, con signos de violencia y rociado con ácido el 2 de noviembre pasado.

Ayer, a las 11.45, la supuesta autora del crimen entró esposada, impasible, con la cabeza alta y la cara descubierta por la puerta lateral de los juzgados de Fuengirola. A esa hora ya había gente congregada frente a los tribunales que la recibió con gritos de "zorra" y "asesina". La detenida prestó declaración ante el juez de Instrucción número 6, Román Martín González, hasta casi las cinco de la tarde.

La supuesta asesina pasó la noche en el cuartel de la Guardia Civil de Mijas. Dicen que estuvo tranquila e imperturbable. Poco después de las nueve de la mañana fue conducida a las dependencias del instituto armado en Fuengirola. Desde allí, tras una breve declaración, fue conducida hasta la sede judicial.

Loli, como la llaman los familiares de la víctima, es una mujer de complexión fuerte, que practicaba karate y deportes. Es soltera y no tiene hijos. Trabajó como directora del hotel Sultán de Marbella, puesto que dejó voluntariamente a principios de 1999. El cuerpo de la joven apareció no muy lejos de ese establecimiento hotelero. Ayer, vecinos de la presunta asesina la describieron como una persona normal, aunque fría y calculadora. Rocío solía llamarla "la madrina", por la estrecha relación que mantenía con ella, quien la cuidó cuando era pequeña.

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