viernes, 25 de enero de 2013

El peso de la duda

Deja descansar la cara sobre una mano y escucha con atención. Sabe que de esos testimonios dependen la decisión del jurado y su libertad. Dolores Vázquez Mosquera se sienta estos días en el banquillo acusada de la muerte de Rocío Wanninkhof. Gallega, nacida en Betanzos (A Coruña) el 3 de diciembre de 1951, Dolores Vázquez, Loli, era una vecina más de la Cala de Mijas hasta que fue detenida hace un año como supuesta autora del crimen.

Su imputación cayó como un jarro de agua fría en su momento porque, aunque los vecinos coincidían en que era algo seca, la describían como una mujer correcta y educada. Además, había participado en las batidas para buscar a Rocío tras su desaparición y vivido con la joven bajo el mismo techo casi 10 años. Loli y la madre de la víctima, Alicia Hornos, mantuvieron durante ese tiempo una relación sentimental que se deterioró hasta romperse a principios de los noventa.


 

'Ella siempre hizo el papel de padre', explicó Alicia durante el juicio. Su orientación sexual es motivo de comentarios entre los curiosos que cada día se dan empujones para entrar a la vista y saciar su morbo. Olvidan que no se juzga su sexualidad, sino si fue o no la autora de una muerte.

El fiscal, la acusación, los guardias civiles que investigaron el caso y la familia Wanninkhof la describen como una persona fría, severa, agresiva, irascible y mentirosa. Dura es. El martes soportó casi siete horas de interrogatorio sin derrumbarse ni titubear. Sólo dio signos de flaqueza el miércoles, cuando rompió a llorar durante la declaración de Rosa, la hermana de Rocío.

Ahora casi nadie quiere hablar de ella. Ni en el restaurante Oasis, frente a su casa, donde tomaba café y compraba tabaco, ni en el hotel El Sultán, de Marbella, donde estuvo empleada varios años. Algunos sostienen que era muy responsable y seria en su trabajo; pero no falta quien la tacha de déspota y autoritaria. Una asistenta ucrania que testificó en el juicio dijo que tenía un carácter 'imposible'; incluso narró un episodio en el que Loli rompió un vaso tirándolo al fregadero porque el té estaba frío. Sus hermanas, que la acompañan día a día a pesar del acoso mediático, prefieren no revelar nada sobre su vida privada porque acusan a los informadores de no ser ecuánimes. Eso sí, repiten hasta la saciedad que 'es inocente'.

Es soltera, sin hijos. Tiene 49 años, complexión fuerte y gesto adusto. Es supersticiosa, aficionada a llamar a líneas de tarot y videncia. Alicia Hornos la describió como una mujer dominante y autoritaria, e incluso la acusó de haber agredido a su propia madre, a la que cuidaba hasta el día de su detención. 'Yo entonces era analfabeta y la veía a ella más preparada para llevar la enseñanza de mis hijos. Yo la dejaba, aunque en muchas ocasiones no estuviera de acuerdo', sostuvo la madre de la víctima cuando le preguntaron por qué consentía que castigara a sus críos.

La pareja de Loli y Alicia, que en realidad se llama Hilaria, era desigual. Dolores era una mujer de mundo, desenvuelta y preparada, características con las que accedió a puestos de responsabilidad en los hoteles en los que trabajó. La madre de la víctima, sin formación alguna, sólo conseguía empleos de baja cualificación. 'Ella sentía vergüenza de nuestra relación y me presentaba como una hermana', declaró Alicia ante el jurado.

Los nueve miembros del jurado escucharán durante estos días más de ochenta declaraciones, entre testigos y peritos, para fundamentar su veredicto. No lo tendrán fácil. El fiscal reclama 14 años de prisión por homicidio, y la acusación solicita 20 años por asesinato. No hay pruebas de cargo en su contra, sólo indicios. Y a veces los testimonios son contradictorios. Loli se desdijo de manifestaciones realizadas durante la fase de instrucción. Pero no fue la única. Durante la primera semana de sesiones, varios testigos se han retractado sobre fechas clave de la investigación. En unos casos, el cambio perjudica a la acusada, y en otros, la beneficia. Sea cual sea el veredicto, está condenada a cargar el resto de su vida con el peso de la duda.

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