viernes, 25 de enero de 2013

El magistrado del 'caso Wanninkhof' rechaza la incomunicación del jurado

El magistrado que preside el juicio por el caso Wanninkhof, Fernando González Zubieta, rechazó ayer la incomunicación del jurado, una medida que estuvo a punto de acordar para evitar que sus miembros sean influenciados -se contaminen, como se dice en el argot judicial- por las informaciones periodísticas de estos días. Pero, finalmente, estimó que no era 'necesario' y descartó su aplicación. La madre de la víctima, Alicia Hornos, criticó el tratamiento informativo porque dijo que el juicio 'no es un culebrón'.

El magistrado barajó la incomunicación después de que la acusación solicitara la medida nada más reanudarse el juicio, sobre las 11 de la mañana. La petición fue fundamentada por el letrado de la familia de la víctima en que la publicación de artículos periodísticos sobre el caso podían 'contaminar' al jurado. Como su solicitud fue respaldada por el fiscal y la defensa, el juez avanzó que probablemente la incomunicación se acordaría por la tarde.

Tras un receso, la acusación sorprendió retirando la petición de incomunicación que había formulado apenas dos horas antes. El fiscal reclamó entonces que la cuestión se resolviera de inmediato y el presidente zanjó las disquisiciones: 'No es es necesaria la incomunicación'. Esta medida hubiera supuesto que los miembros del jurado, en vez de poder volver por la noche a sus casas, habrían sido concentrados en un hotel y privados de la prensa a fin de que ninguna información pudiera condicionar su veredicto.

La discusión acerca de si procedía o no la incomunicación del jurado surgió a raíz de las quejas de la madre de Rocío sobre el tratamiento informativo dado al caso en los últimos días. Alicia Hornos no ocultó su malestar al llegar a los juzgados. 'Esto no es ninguna película de Almodóvar, ni ningún culebrón; es el juicio de una niña de 19 años. El que no tenga sensibilidad y no sirva para reportero, que se vaya a poner ladrillos y que no nos califique a mi hija y a mi familia como un culebrón, es un juicio', protestó con la voz entrecortada.

Ayer, entre tanto, continuaron las comparecencias, que difícilmente concluirán mañana como estaba previsto dado el retraso que acumulan las sesiones. Ante la declaración de un guardia civil, el fiscal barajó la hipótesis de que la acusada escondiera varios días el cadáver en su coche, antes de trasladarlo a un paraje de Marbella; razón por la que supuestamente no lo utilizó al día siguiente del crimen. Según una vecina, Dolores Vázquez no llevó su vehículo a una boda a la que estaba invitada el 10 de octubre porque 'lo tenía estropeado'. Sin embargo, el coche no llegó al taller hasta día 25 de ese mes. La defensa de la única imputada en el caso reclamó entonces 'un sólo dato objetivo' que incrimine a su defendida y tachó el testimonio del agente como 'un conjunto de conjeturas'.

También declaró ayer el guardia civil que coordinó los rastreos en busca de pistas sobre la joven, desaparecida en Mijas el 9 de octubre de 1999 y cuyo cadáver apareció el 2 de noviembre de ese año en Marbella. Tras la detención de Dolores Vázquez como supuesta autora del crimen, este agente declaró a Televisión Española que su arresto se realizó porque la investigación estaba estancada y hacía falta una 'prueba definitiva'. La defensa de Vázquez siempre se remitió a este comentario para poner en tela de juicio la actuación de los investigadores. Ayer, el guardia civil justificó sus respuestas en que entonces el caso estaba bajo secreto de sumario y no podía revelar datos sobre la investigación. 'Yo tuve que salir por la tangente', se excusó.

Un policía nacional y el propietario de los terrenos donde apareció el cadáver testificaron a continuación que la persona que dejó el cuerpo en aquel lugar debía conocer la zona debido a que es de difícil acceso. En este punto, la defensa de Vázquez intentó desviar las sospechas hacia un tío carnal de la víctima, Jesús Hornos, quien meses antes de la desaparición de Rocío quiso alquilar unas instalaciones próximas. Este y otro tío estuvieron al comienzo de la investigación entre los sospechosos, pero fueron descartados, ya que ambos pudieron demostrar dónde y con quién estuvieron aquella noche.


Tres llamadas y una duda

El registro de las llamadas telefónicas realizadas por la acusada la noche del crimen sustentan su versión de que no salió de casa. Pero ayer quedó una duda. El 9 de octubre de 1999, Dolores Vázquez llamó dos veces a una amiga: a las 22.37 -comunicación que se prolongó más de media hora- y a las 23.30-conversación que apenas se extendió un par de minutos. A su vez, esa amiga telefoneó a Loli a las 00.04 del 10 de octubre. Esta llamada sólo duró 12 segundos. ¿Por qué fue tan corta esa comunicación? ¿Saltó el contestador? Estas preguntas, formuladas por el fiscal a la amiga de la sospechosa , intentaban conocer si a esa hora la imputada estaba o no en su domicilio. Vázquez declaró el martes pasado que aquella noche únicamente salió a comprar tabaco y a tirar la basura. La testigo fue citada a declarar justamente para aclarar estos extremos. Pero pese a la insitencia del ministerio público y de la acusación particular, la testigo no pudo dar precisiones que arrojaran luz sobre este aspecto, ya que ni siquiera recordaba si la acusada tenía un contestador personalizado.

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