viernes, 25 de enero de 2013

Una testigo desmiente a la acusada en el 'caso Wanninkhof' y dice que salió la noche del crimen

Una camarera del restaurante ubicado frente a la casa de la acusada en el caso Wanninkhof contradijo ayer la declaración de Dolores Vázquez -quien ante el jurado afirmó que la noche del crimen sólo faltó de su casa para comprar cigarrillos y tirar la basura- al testificar que la propia sospechosa, al adquirir el tabaco, le comentó que 'salió a correr para despejarse'. Buena parte de la sesión se consumió en el debate sobre la ropa que llevaba Rocío aquella noche. Testimonios contradictorios ponen en duda las circunstancias en que se produjo su muerte.

La camarera declaró que la propia acusada, al pedirle el tabaco, le comentó que su madre, que está impedida, había estado todo el día muy inquieta, razón por la que salió a correr 'para despejarse'. Según esta testigo, Vázquez llevaba ropa de deporte y tenía la 'cara descompuesta'. A lo largo de su declaración, la trabajadora del restaurante manifestó que días después de la desaparición de la joven, vio salir 'llamas, no humo' por la chimenea de la vivienda de la imputada, algo que le llamó la atención. Según su testimonio, cuando el personal del establecimiento le preguntó a Vázquez qué había pasado, contestó que 'metió fuego para quitar ollín'.

No fue la única testigo que puso en entredicho la declaración de la acusada. La propietaria del restaurante dijo ante el jurado que los huéspedes que según la acusada llegaron el sábado -el día del crimen- en realidad no aparecieron hasta las 11.00 del día siguiente. Aquel día se casaba un conocido por lo que el vecindario recuerda bien las fechas. Según esta testigo, la imputada le comentó que estaba 'agotada' porque la madre no había podido dormir bien aquella noche y que como sus familiares llegaron a mediamañana del domingo casi no había tenido tiempo de echarse un rato. Estas afirmaciones vuelven a desmontar su coartada, que ya el viernes fue puesta en entredicho por un testimonio similar. Cabe recordar que, en cambio, una sobrina y dos conocidas han sustentado la versión de la acusada al declarar que sí tuvo huéspedes el 9 de octubre de 1999.

Buena parte de la sesión de ayer se consumió en el debate sobre las prendas que llevaba Rocío cuando desapareció. Hay hasta tres versiones distintas. El novio dijo que iba con una camiseta de tirantes color burdeos y la madre de éste que se puso una rebeca con cremallera encima de una prenda blanca. Sin embargo, cerca del cadáver aparecieron unas bolsas con una camiseta blanca y una sudadera oscura sin cremallera. Estas últimas prendas tenían los orificios de las puñaladas que recibió la joven. La discusión sobre la ropa no es anecdótica ya que si la víctima se la cambió podrían variar la hora y las circunstancias del crimen que se han barajado hasta el momento.

Ayer también testificó una vidente que bajo juramento declaró que la imputada fue a su consulta el 14 de abril de 1999 -seis meses antes del crimen- y le comentó que quería volver con su pareja pero que uno de sus hijos se oponía. Conforme su declaración, la acusada incluso le dijo que esa persona se llamaba Rocío y que 'Alicia (su madre) lloraría lágrimas de sangre'. El jurado, que en los últimos días ha formulado preguntas muy pertinentes a casi todos los testigos, no hizo ningún interrogante a la vidente. El juicio debía haber terminado ayer, según las previsiones, pero dado el retraso que acumulan las sesiones se desconoce cuándo finalizará.

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