viernes, 25 de enero de 2013

El análisis del ADN certifica que el cadáver de Marbella corresponde a la joven de Mijas

A las 11.30 de ayer, una llamada de la Guardia Civil acabó con las esperanzas que aún mantenía la familia de Rocío Wanninkhof de volver a verla con vida. Las pruebas de ADN practicadas al cadáver hallado el martes en Marbella resultaron positivas: el cuerpo, desfigurado con ácido, es el de la joven desaparecida en Mijas. Su madre, Alicia Hornos, necesitó atención médica y en la casa familiar de la urbanización La Cortijada hubo desmayos, llanto y rabia. Rocío murió tras recibir ocho puñaladas en la espalda y dos en el pecho probablemente el mismo día que desapareció, el 9 de octubre.

Los familiares no esperaban tan pronto el resultado de las pruebas de ADN, que se realizaron ayer en Madrid. Les habían dicho que tardarían un mínimo de 48 horas y una calma tensa reinaba en el número 97 de la urbanización La Cortijada de La Cala de Mijas. Todo cambió cuando a las 11.30 de la mañana sonó el teléfono móvil que Juan Cerrillo, compañero sentimental de la madre de Rocío y portavoz de la familia. El cadáver desnudo, calcinado, quemado con ácido y brutalmente apuñalado hallado el martes en Marbella era el de Rocío.

Cerrillo, que hasta ese momento había mantenido la serenidad, salió de la casa hora y media más tarde, a la una, para leer un comunicado de la familia. "En este momento acaba la primera parte de unos sucesos que comenzaron el 9 de octubre con la desaparición de Rocío. [...] Y ahora comienza la segunda parte, en la que esperamos que caiga sobre los culpables de este horrendo crimen el peso de la ley", leyó con voz temblorosa.

En el comunicado, la familia agradecía a todo el pueblo su colaboración. Había agradecimientos para la Guardia Civil, la Cruz Roja y Protección Civil. "Estos agentes se han quitado el uniforme y han seguido buscando, de paisano, al acabar el servicio", explicó.

Pero no todo fue gratitud. Cerrillo se quejó de la Delegación del Gobierno en Andalucía, de la Subdelegación del Gobierno en Málaga y de la Comisaría de Policía de Marbella. "Me parece una falta de sensibilidad que no se hayan puesto ni una sola vez en contacto con nosotros. Es una falta de humanidad que no nos merecemos y, a partir de ahora, nos hemos constituido en acusación particular para poder seguir de cerca el desarrollo de las investigaciones", dijo. Este extremo fue negado ayer por el subdelegado del Gobierno en Málaga, Carlos Rubio, que achacó las quejas a los nervios de la familia.

El portavoz familiar comentó que habían puesto el caso "en manos de un equipo de abogados de Madrid que ha llevado algunas desapariciones del estilo de la de Rocío". Pidió "celeridad" a los investigadores. "Quisiéramos recuperar el cuerpo cuanto antes, pero deseamos que se tomen todo el tiempo necesario para averiguar lo máximo posible". La familia no ha descartado una nueva autopsia si sus abogados lo requieren.

La autopsia oficial quedó interrumpida el miércoles para esperar el resultado de los análisis de Madrid y Sevilla, y no se reanudó hasta ayer por la tarde. El juez del caso, Fructuoso Jimeno, mantiene el secreto de sumario. Entre las incógnitas por desvelar está la de si Rocío fue agredida sexualmente.

Los investigadores creen que la muerte de la joven se produjo el mismo día de su desaparición. La muchacha fue vista por última vez a las 21.50 del sábado 9 de octubre. Salió de la casa de su novio en dirección a la suya, pero nunca llegó. La distancia entre ambas es de 500 metros, que discurren a lo largo de una cuesta empinada, mal iluminada y rodeada de pinares.

La hipótesis más sólida es que el asesino, conocido de la chica, la abordó allí, la apartó del camino y la agredió. Sus zapatillas de deporte aparecieron a 300 metros de su casa, en los pinares, dos días más tarde, al lado de un gran charco de sangre que se identificó como perteneciente a Rocío y que ahora ha servido para compararla con la del cadáver de Marbella.

El modo de operar del asesino presenta contradicciones que llevan a los agentes del Grupo de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía de Marbella que levantaron el cadáver a la hipótesis del crimen pasional. "¿Por qué se tomó tantas molestias en desfigurar un cuerpo y luego dejó dos bolsas con ropa y objetos identificables?", se preguntaba un agente.

Este detalle y la violencia que el asesino ejerció sobre su víctima apuntan, según los investigadores, a un asesinato perpetrado por alguien que conocía a Rocío y quizá estuviese enamorado de ella. La joven recibió dos puñaladas en el pecho y hasta ocho en la espalda. Algunas de estas cuchilladas traspasaron el polo que vestía, y que estaba metido en una de las bolsas.

Pero en las bolsas faltaban algunas de las prendas de Rocío. "La ropa interior no ha aparecido", comenta el investigador. Tampoco se ha hallado el teléfono móvil que Rocío llevaba, y que podría revelar con qué personas habló la muchacha antes de su muerte.

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