lunes, 18 de marzo de 2013

Los crímenes del albañil


La policía está "convencida" de que José Antonio Rodríguez Vega, de 30 años, es el presunto homicida de 12 ancianas en cantabria, aunque hasta ahora sólo se le han imputado 10 crímenes. El detenido, que el sábado ingresó en la prisión provincial de Santander por orden del juez Julio Sáez Vélez, dijo que cometió los asesinatos movido por un impulso sexual. El 17 de octubre de 1978 fue encarcelado por varias violaciones y cumplió ocho años de condena. Los forenses dictaminaron entonces que Rodríguez no padecía "enfermedad mental alguna de tipo psicopático o psicótico".

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Un hombre frío y sin sentido de culpa
La carrera criminal de José Antonio Rodríguez Vega, nacido en Santander el 3 de diciembre de 1957, se inició el 6 de agosto del año pasado. En esa fecha fue hallada muerta Margarita González Sánchez, de 82 años, en su domicilio de la calle de la Roca.Margarita González estaba vestida con ropa de calle, aunque le faltaban las bragas. La autopsia determinó que la víctima había fallecido asfixiada y que durante el forcejeo con su agresor se había tragado su dentadura postiza.

La Brigada Judicial de Santander comprobó que el homicida se apoderó de un televisor de 14 pulgadas. La puerta blindada de entrada a la casa no fue forzada por el criminal, por lo que la investigación se centró en conocidos de la viuda.

Dos meses y medio después, la policía volvió a tener constancia de la actuación del asesino de viudas. Natividad Robledo Espinosa, de 66 años, nacida en el 1 pueblo cántabro de Requejo, fue encontrada sin vida en su domicilio de la calle de Zaragoza El forense dictaminó que la causa de la muerte de dicha mujer fue "un paro cardiaco por asfixia", y observó que presentaba erosiones en la nariz y en los muslos" y "desgarro en la vagina", posiblemente causado por un objeto contundente.

Los agentes comprobaron que el asesino de la viuda se había apoderado de los pendientes, la alianza matrimonial, un televisor de 20 pulgadas, unas jarritas de adorno y una bola de cristal. El valor del botín era insignificante, y los encargados del caso no pudieron explicar por qué el agresor había olvidado coger el dinero y las joyas de la casa.

El pasado 18 de abril se registró un nuevo crimen de las mismas características. Julia Paz Fernández, de 66 años, apareció muerta en el pasillo de su vivienda de la calle de Ramiro Ledesma, en la localidad de Muriedas. La mujer estaba sin faja ni bragas y junto al cadáver fueron hallados sus pendientes. El óbito se produjo por asfixia, y el médico observó que la mujer presentaba "desgarros en la vagina".

El crimen del pueblo de Muriedas, por ser zona rural, era competencia de la Guardia Civil, y el teniente coronel Leopoldo Sanz Aranda, jefe de la Comandancia de Santander, puso a trabajar a sus hombres. Durante las pesquisas, los agentes descubrieron que la víctima había adquirido recientemente una puerta blindada y que el albañil que la instaló fue José Antonio Rodríguez Vega.

Una puerta blindada

Al comprobar si Rodríguez Vega tenía antecedentes, los investigadores vieron que salió de prisión a fines de 1986, tras cumplir condena por varios delitos de violación de mujeres bastante mayores que él. La pista del albañil fue comunicada a la policía, que determinó que era el mismo que instaló otra puerta a Margarita González, la primera víctima.Agustín Ariznavarreta, jefe de la comisaría de Santander, ordenó al jefe de la Brigada Judicial y a tres inspectores que siguieran durante 28 días al sospechoso número 1. El pasado jueves, los funcionarios detuvieron a Rodríguez Vega cuando caminaba por la calle de Cobo de la Torre, donde compartía con María de las Nieves V. P., de 23 años, una habitación con derecho a cocina.

Rodríguez Vega se confesó autor del homicidio de nueve mujeres, seis de las cuales fueron enterradas como si se tratara de muertes por causas naturales. La familia de Carmen Martínez González, asesinada el 21 de enero en la calle Isabel la Católica, reconoció después una sortija suya entre los objetos del detenido. La lista de crímenes se eleva así a 10. Pero la policía "no descarta" la presunta implicación del albañil en otras dos muertes.

[Fuentes policiales citadas por Europa Press indican que la undécima víctima de Rodríguez Vega puede ser Carmen González Fernández, de 80 años, asesinada el 30 de septiembre del 1987. Los familiares de Carmen González han identificado un reloj que perteneció a la fallecida entre los objetos descubiertos en el domicilio del albañil].

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