jueves, 21 de marzo de 2013

Aquí no nos falta nadie´


TERESA DOMÍNGUEZ VALENCIA "Ése no era de aquí, porque lo sabríamos. Se le habría echado de menos y se le habría buscado. Aquí no nos falta nadie". Los habitantes de Dos Aguas se muestran contundentes respecto a la identidad de la persona cuyos restos óseos han sido encontrados en una sima de ese municipio y están convencidos de que "a ése lo han traído de fuera y lo han tirado ahí". 
Por no saber, no sabían ni de la existencia del agujero. "Hay algún otro más cerca del pueblo donde a veces alguien ha tirado animales, pero ¿ahí arriba? Ni idea. No sabíamos ni que estaba...", sentencia un vecino. Entre algunos habitantes ha circulado el rumor de que "hace 15 ó 20 años vino una familia a preguntar por un pariente desaparecido". 
Miguel, un vecino de Dos Aguas explica un episodio de hace 42 años en los que puede estar basado el bulo. "Un montañero que escalaba justo encima del pueblo se cayó y murió. Mi padre fue precisamente la persona que fue a socorrerle, porque lo vio caer. El hombre murió y lo llevaron al depósito del cementerio, y después vino la familia a hacerse cargo de él. Pero de desaparecidos de los que no se haya vuelto a saber, nada de nada", remarca.
La escarpada zona donde se ubica la sima, en los macizos rocosos previos a la falda de la Sierra del Ave, es frecuentada por buscadores de setas -"antes de que se quemara", matiza Miguel- y senderistas. 
El acceso es complicado y largo, ya que desde hace décadas el camino que da acceso a ese monte, y que parte de la Masía del Collado, está cerrado con una cadena y una barrera. Los únicos con llave son los trabajadores públicos -el monte es de la Generalitat desde que lo compró a una familia de Real-, los de la compañía eléctrica -hay una línea de alta tensión-, los forestales -el vigilante de la garita del Pico del Ave trabaja ocho meses al año- y los de una compañía de telefonía móvil con antena propia en la cima.
Ni cazadores, ni pastores. "Cazamos los del pueblo, pero no en esa zona, y por ahí sólo había un pastor que tenía un rebaño de cabras, pero hace tiempo que ya no hay", explica el vecino. 
Además del camino desde el collado, hay otro acceso más difícil, apto sólo para montañeros: una vía ferrata que parte de Dos Aguas, pero que fue instalada hace pocos años, bastantes menos de los que parecen tener los huesos de la sima, inexplorada hasta que el pasado día 2 de febrero la descubrieron los espeleólogos del club Tracalet de Vinalesa.

Refugio del maquis
De hecho, los antropólogos forenses encargados de estudiar el esqueleto temen que su antigüedad supere incluso los 40 años -faltan las pruebas científicas para acotar la data, pero el deterioro de los huesos habla de varias décadas-, y ni siquiera descartan que pueda tratarse de algún maquis asesinado y arrojado a la sima.
Miembros del 11ª Sector de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA) se refugiaron desde mediados de los 40 hasta 1952 en los parajes montañosos del interior de Valencia, desde Sinarcas hasta Buñol. Precisamente el macizo donde se encuentra la sima está a sólo unos cientos de metros del trazado de la cañada real de Castilla, utilizada no sólo como vía pecuaria, sino como senda para llevar el correo desde Buñol a Dos Aguas, amén de constituir una importante vía de comunicación entre pueblos de la Ribera y de la Hoya de Buñol hasta hace medio siglo.
Los forenses son quienes tienen la última palabra para enfocar la investigación hacia un asunto penal -si los restos tienen menos de 20 años, ya que, de ser más antiguos, el delito habría prescrito- o histórico. De momento, el fémur será enviado al laboratorio central de la Guardia Civil para extraer el ADN, dato que sólo será útil en caso de que la muerte hubiese ocurrido hace menos de 15 años, ya que las bases policiales de perfiles genéticos para desaparecidos son muy recientes. Lo que es seguro es que resolver al menos la identidad del fallecido llevará a buen seguro tranquilidad a alguna familia, esté donde esté.

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