lunes, 18 de marzo de 2013

Un hombre frío y sin sentido de culpa


El 5 de abril de 1979, la Audiencia de Santander condenó a José Antonio Rodríguez Vega a 27 años de prisión al encontrarle culpable de violación y abusos deshonestos sufridos por varias mujeres, a las que asaltó en la zona de Cuetos, cerca de Santander. Durante su ingreso en la cárcel escribió a sus víctimas y consiguió que todas, menos una, le perdonaran. Eso rebajó en muchos años su estancia entre rejas.En algunas cartas enviadas a su abogado, José Manuel Martínez de la Pedraja, designado de oficio, el violador aseguraba que no era "un gamberro" y que su acción significaba "un simple tropiezo". El recluso decía que quería salir de la cárcel para poder instalar un bar en Madrid.


Los crímenes del albañil
"Durante las entrevistas que tuve con Rodríguez Vega", recuerda el letrado, "me pareció un hombre frío y sin el menor sentido de culpabilidad. Relataba sus acciones sin inmutarse, y aunque decía estar arrepentido, a mí me parece que lo hacía sin la menor convicción".

Unos años después, Martínez de la Pedraja defendió a María del Socorro M. P., la esposa de Rodríguez Vega, en el proceso de separación matrimonial, que ella obtuvo alegando "infidelidad conyugal". El tribunal concedió la custodia del único hijo de la pareja a María del Socorro, pese a las quejas de su ex marido.

José Antonio Rodríguez conoció durante uno de sus permisos carcelarios a la joven María de las Nieves V. P., con la que en el pasado noviembre alquiló una habitación, por la que pagaba 10.000 pesetas al mes.

Rodríguez Vega tapizó las paredes de su vivienda con una tela rojo fuerte y colocó cortinas del mismo color. Entre los adornos del piso puso varias botellas de bitter, un acuario con peces rojos, un poster de la cantante Sabrina, otro del grupo Hombres G y un banderín del Barcelona CF.

La madre del homicida de viudas, Pilar Vega, se ocupó mucho de él durante su estancia en prisión como consecuencia de las violaciones cometidas en Cuetos, según el mismo abogado.

Es previsible que Santiago Pérez Obregón, actual abogado de José Antonio Rodríguez Vega, solicite un examen psiquiátrico de su cliente. Algunos médicos relacionan la conducta del acusado con algún trauma originado en su infancia por cuestiones familiares.

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