martes, 19 de marzo de 2013

Comienza en Santander el juicio contra el 'asesino de ancianas'


Hoy comienza en la Audiencia Provincial de Santander la vista oral del juicio contra José Antonio Rodríguez Vega, a punto de cumplir 34 años de edad, conocido como el asesino de ancianas, a quien el ministerio fiscal imputa 16 asesinatos y otras tantas agresiones sexuales y para quien pide 432 años de prisión y 80 millones de indemnización para los herederos de sus víctimas.

Los psiquiatras le consideran un psicópata desalmado, un pervertido sexual múltiple y un sujeto peligroso para la sociedad, capaz de cometer en el futuro los mismos crímenes por los que ahora será condenado; un tipo perteneciente, según Kögler, -citado en el informe psiquiátrico- a ese grupo de "naturalezas humanas aceradas, que andan sobre cadáveres y cuyos fines no necesitan ser egoístas, sino que pueden responder a ideales".En polémica con un articulista prensa que se había referido a él, aunque sin nombrarle, Rodríguez Vega se entretuvo en su celda de la cárcel provincial en redactar tres páginas que envió al periódico, ilustradas con un poema, en las que se ufanaba de la precocidad de su vida sexual, dejando bien claro que no se considera un asesino. "A los ocho años de edad ya sabía sembrar legumbres, tener relaciones con mujeres, tener ilusión por Ia vida; a los 13 ya habían pasado por mi vida cinco mujeres, sin contar las anteriores, mucho mayores que yo. A los 15, ya sabía hacer paredes y muchas más cosas", escribió Rodríguez.

Agresiones sexuales

La gerontofilia y sus irresistibles impulsos sexuales le indujeron a lo largo del periodo más tenebroso de su vida, que comenzó en abril de 1987 y se prolongó durante 12 meses, a cometer, según el ministerio fiscal, 16 asesinatos de ancianas que vivían solas y cuya confianza se ganaba con su locuacidad al ofrecerles sus servicios para la realización de diversas tareas de carácter doméstico, desde poner un azulejo hasta ajustar el aparato de televisión. La de menor edad, una prostituta con la que ya se había acostado varias veces, tenía 61 años, y la más anciana, 92. Las 16 sucumbieron de la misma forma, asfixiadas por las fornidas manos de Rodríguez Vega; las muertes sobrevinieron en todos los casos por asfixia, edema pulmonar y parada cardíaca. El fiscal le acusa además de haber agredido sexualmente a sus victímas.La alarma cundió en la ciudad en la primavera de 1987 cuando tres mujeres de edad aparecieron muertas en sus camas aparentemente de forma natural. Sin embargo, se reveló que una de ellas había sufrido lesiones.

La policía comenzó entonces a revisar el archivo de sádicos y violadores y fue entonces cuando apareció la ficha de Rodríguez Vega, condenado por violación en 1979 a 15 años de cárcel y puesto en libertad condicional en diciembre de 1987. Un psiquiatra y un sociólogo consultados para encauzar la investigación habían trazado el retrato robot: el asesino debía llevar una vida normal y se ganaba fácilmente la confianza y simpatía de sus víctimas. Cuando el 19 de abril fue detenido en su piso, la policía halló múltiples objetos de escaso valor hurtados a las ancianas y que sus herederos reconocieron.

Rodríguez Vega manifiesta haber tenido una infancia complicada, hijo de un hombre muy trabajador, pero aficionado a la bebida, y de una madre de carácter autoritario. Nunca, consumió sustancias tóxicas y su capacidad de juicio y raciocinio son, según los psiquiatras que estudiaron su personalidad, completamente normales. Es capaz de distinguir entre lo que es lícito y aquello que no lo es y carece del sentimiento de la compasión.

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