miércoles, 13 de febrero de 2013

La madre homicida de Menorca, descubierta por las iniciales que su hijo tenía en el estuche escolar


El crimen de César en Menorca se ha resuelto porque la víctima, un niño que tenía ocho años al morir asesinado en julio de 2008, tenía escritos su nombre y sus iniciales J. F. (los apellidos de su madre soltera) ocultos debajo del lugar que ocupaba la goma de borrar en su plumier de colores y rotuladores.
El estuche escolar fue hallado junto a sus restos óseos en una maleta en el monte el pasado 24 de noviembre. Los cómics manga (por su año de edición), la ropa y el reloj infantil rojo ayudaron a datar la época del crimen, antes de los análisis forenses, químicos y del ADN. Tras las letras llegó la detención de la supuesta persona homicida, la madre del menor, que confesó. "Hemos cerrado un caso de libro que estará en las escuelas. Es un éxito", ha opinado el jefe de la Policía de Baleares, Bartolomé Campaner.

La progenitora, Mónica Juanattey Fernández, gallega de 30 años, que trabajó de auxiliar de seguridad en el aeropuerto de Menorca, fue detenida el pasado viernes acusada del homicidio. Hoy ha declarado ante el juez de Mahón. Antes "reconoció que había matado a su hijo, que lo ahogó en la bañera", ha detallado un portavoz policial. Confesó, en una tercera versión, que lo hizo sin pensar lo que hacía.
En 2007, Mónica viajó de Galicia a Menorca al contactar con un cibernovio en una red social, según la policía. El niño quedó en su tierra con su padre biológico, después con los abuelos y el 1 de julio de 2008 tomó un vuelo Santiago-Mahón para estar con su madre. Ésta lo presentó a su compañero sentimental como un sobrino y, al cabo de diez días, le comunicó que había regresado a Galicia con su familia. César no fue escolarizado en Menorca, no tuvo la oportunidad. En sus listas de amistades por Internet, Mónica mantuvo la ficción de que César seguía con vida y que había hecho la primera comunión.

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