lunes, 13 de febrero de 2012

gary leon ridgway parte 2

Queridos amigos, al fin se hizo justicia por los asesinatos de la escalofriante cifra de 49 mujeres que fueron víctimas de uno de los mayores criminales en la historia de Estados Unidos y es que durante casi 20 años, los agentes de la policía de Seattle se reunieron todas las mañanas para repasar pistas, entrevistar a familiares de víctimas y releer los informes de las autopsias de las 49 mujeres que fueron asesinadas en la ciudad y en el vecino estado de Oregón durante los años 80 por un criminal que los burló con una especial habilidad.


 

Los policías estaban seguros de que el asesino del Río Verde, la zona donde aparecían los cadáveres semidesnudos de las mujeres, era Gary Leon Ridgway, un pintor al que interrogaron e investigaron profundamente pero desgraciadamente todavía no habían conseguido pruebas materiales que le relacionaran con las víctimas.


 

Finalmente, el 10 de septiembre de 2001, Ridgway fue acusado de asesinar a cuatro mujeres y de ser el sospechoso de muchos más crímenes que se cometieron en poco menos de 48 meses. Los investigadores determinaron que la saliva de una pequeña esponja que Ridgway habia mordido en 1987, durante una de sus múltiples visitas a la comisaría, tenía las características del ADN de los restos de semen encontrados en tres de las mujeres a las que presuntamente asesinó.


 


 

Los cuerpos de Opal Mills, Marcia Chapman y Cynthia Hinds, mujeres blancas y negras y algunas prostitutas, aparecieron semidescuartizados y ocultos entre la maleza del río. Todas ellas fueron violadas repetidamente. El asesino había sido relacionado también con el cadáver de Carol Christensen, una mujer hallada muerta en un bosque de las afueras de Seattle, que también fue violada y brutalmente agredida.


 


 

Carol Christensen Cynthia Hinds Marcia Chapman Opal Mills


 

"Este es uno de los días más importantes de mi carrera y es una gran noticia para toda la ciudad", comentó nada más hacerse público el arresto el sheriff Dave Reichert, uno de los investigadores que desde 1982 persiguió al asesino.


 


 

Sheriff Dave Reichert


 

El sherif Reichert tuvo la sospecha que durante este tiempo pudo haber otras personas, imitadoras, que hubieran matado mujeres y arrojado sus cuerpos en la zona del Río Verde y que Ridgway no era el autor de los 49 asesinatos que él y sus colegas investigaron. "Quizás no ha matado a 49 mujeres, pero sí a muchas de ellas", aseguró el sherif, lo cual al final quedaría descartado.


 

Ridgway se llevó una monumental sorpresa cuando salía de la fábrica de camiones donde trabajó como pintor durante los últimos 30 años. Un grupo de agentes le esperaba a las puertas con una orden de detención.


 

Gracias a los avances en las técnicas empleadas para identificar el ADN se demostró su culpabilidad.


 

Desde el verano de 1982 a marzo de 1984, se identificaron los cuerpos de 42 víctimas.


 

Las otras siete son mujeres cuya desaparición fue denunciada y que la policía creyó asesinadas, aunque no había información sobre sus cadáveres. Todas ellas aparecieron en el Río Verde y otras en los alrededores de la ciudad de Portland, en Oregón.


 


 

Muchas de las vícitimas fueron encontradas en el fondo del río


 

La policía dio con el asesino, Ridgway era su hombre porque la saliva le conectaba con la muerte de las tres mujeres y además tenía familia y amigos en Portland, donde aparecieron más cuerpos.


 

Gary Leon Ridgway, de 54 años se declaró, el 5 de noviembre de 2003, culpable de haber matado a 48 mujeres en dos décadas, lo que lo convirtió en el mayor Asesino en Serie más prolífico de la historia de Estados Unidos.


 

"He asesinado tantas mujeres que me cuesta acordarme de todas ellas", indicó en la Corte de la ciudad al noroeste de Seattle, durante una audiencia en la que admitió haber asesinado a las 48 mujeres en su casa o en su camión. "El plan era: quería asesinar a tantas mujeres que yo consideraba prostitutas como pudiera", dijo Ridgway.


 


 

Todas vícitmas de Gary Leon Ridgway


 

"Otra parte de mi plan fue el lugar donde coloqué los cuerpos. Les quité la ropa y objetos personales para no dejar evidencia de quienes eran y así resultaría más difícil su identificación. Puse la mayor parte de los cuerpos en grupos, como si fueran "racimos." Hice esto porque deseé no perder de vista a todas las mujeres que maté. Tuve el gusto de hacer un gran racimo alrededor del condado. Utilicé generalmente una señal para recordar a un "racimo" (grupo de mujeres). Mi intención fue crear racimos nuevos para no volver a los anteriores y ser pillado."


 

A todas las estranguló, unas se le resistieron más que otras pero ninguna pudo escapar de sus manos, menudo cabrón.


 

Ridgway admitió los asesinatos ante la Corte Superior del condado King en Seattle, tras llegar a un acuerdo que podría evitarle la pena de muerte en el Estado de Washington.


 

Lista de las víctimas de Ridgway:

Wendy Lee Coffield

Debra Bonner

Marcia Chapman

Cynthia Hinds

Opal Mills

Debra Estes

Carol Christensen

Gisele Lovvorn

Terry R. Milligan

Alma A. Smith

Delise L. Plager

Kim L. Nelson

Delores L. Williams

Gail L. Matthews

Sandra K. Gabbert

Carrie A. Rois

Mary B. Meehan

Andrea Childers

Constance E. Naon

Kelly M. Ware

Linda Rule

Denise D. Bush

Mary E. West

Lisa L. Yates

Shirley M. Sherrill

Shawnda L. Summers

Cheryl L. Wims

Colleen R. Brockman

Kimi Kai Pitsor

Jane Doe B-10

Desconocida B-16

Desconocida B-17

Marie M. Malvar

Martina Authorlee

Cindy A. Smith

Patricia M. Barczak

Debbie M. Abernathy

Mary S. Bello

Pammy A. Avent

Roberta J. Hayes

Marta Reeves

Yvonne S. Antosh

Tina M. Thompson

April D. Buttram

Maureen Feeney

Tracey A. Winston

Patricia Yellowrobe

Desconocida B-20


 


 


 

El acusado confirmó los detalles de su acuerdo con el fiscal Jeff Baird, ante quien admitió su responsabilidad en los 48 cargos de homicidio agravado. De todas maneras, dos de los cuerpos de las víctimas del asesino de Green River fueron encontrados en el estado de Oregon, donde también existe la pena de muerte.


 


 

La mayoría de las víctimas eran prostitutas por lo que "pocas de ellas se reportarían como desaparecidas", admitió Ridgway. "Elegí a las prostitutas porque creí que podría matar cuantas quisiera sin ser atrapado", dijo. El acuerdo en la Corte pone punto final a un misterio que conmocionó durante años a la ciudad de Seattle. Mediante el acuerdo con la fiscalía, Ridgway sería sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de reducción de la pena.

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