lunes, 1 de julio de 2013

Condenado a 72 años de prisión el asesino del mesón El Lobo Feroz

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a Santiago San José Pardo a 72 años y cuatro meses de cárcel por asesinar y emparedar a dos prostitutas en el mesón El Lobo Feroz, situado en la calle de Lucientes de la capital, en el año 1987. El tribunal le considera autor de dos delitos de asesinato, de otro asesinato en grado de frustración y de dos delitos de inhumación ilegal, con la concurrencia de la circunstancia atenuante de enajenación mental.
La sentencia establece también que Santiago San José indemnice a las dos hijas de una de las víctimas, María Luz Varela Alonso, con 15 millones de pesetas, y con igual cantidad a los herederos de la otra rnujer emparedada, que no ha podido ser identificada aún. El condenado deberá pagar 50.000 pesetas a Araceli Fernández Regadera, una tercera prostituta, a la que provocó lesiones cuando intentó asesinarla.La sentencia reconoce que San José tenía disminuidas sus facultades mentales cuando perpetró los asesinatos, pero puntualiza que esta disminución no le eximía de la responsabilidad de sus actos. La resolución judicial recuerda que Santiago San José, El Legionario, a quien en 1984 le fue diagnosticada una esquizofrenla paranoide en el hospital militar de Melilla, era además alcohólico, lo que le provocaba, entre otros trastornos, impotencia sexual y agresividad.
En la relación de hechos probados se relata que a finales del mes de agosto de 1987, San José, después de cerrar el mesón de El Lobo Feroz, que regentaba desde dicierribre de 1986, se dirigió a la madrileña calle de la Cruz, donde concertó los servicios como prostituta de María Luisa Varela.
El tribunal considera probado que ambos regresaron al mesón, donde la mujer comenzó a desvestirse. Cuando ésta se había desnudado de cintura para abajo, El Legionario cogió un cuchillo de grandes dimensiones, "de los que utilizaba para cortar jamón", y se lo clavó a María Luz, que se encontraba de espaldas, causándole la muerte inmediata. Una vez cometido el crimen, Santiago San José trasladó el cuerpo al sótano del local.
Tela de arpillera
Pocos días después limpió la sangre, cubrió el cadáver con una tela de arpillera y con bolsas de plástico y tapó el cuerpo con yeso, maderas.y cajas de cerveza.El 12 de octubre del mismo año, San José se dirigió de nuevo a la calle de la Cruz, donde acordó con una mujer no identificada la realización del acto sexual. Los hechos se desarrollaron de forma similar a los anteriores, escondiendo en esta ocasión el cadáver bajo la escalera del sótano y tapándolo después con losetas y madera.
El 23 de diciembre de 1987 se dirigió también a la calle de la Cruz y acordó un servicio con la prostituta Araceli Fernández, a quien también intentó acuchillar. Esta mujer logró escapar de la agresión, aunque resultó con heridas leves.
Los cuerpos de las dos mujeres emparedadas se descubrieron el 23 de enero de 1989, cuando el nuevo propietario del establecimiento, que había sido traspasado en diciembre de 1987, acometió obras de reforma en el sótano donde se hallaban ocultos los cuerpos.
La sentencia rechaza el argumento de la defensa de El Legionario, que argumentó que éste tenía totalmente anuladas sus facultades mentales. El tribunal recuerda que el ahora condenado reconoció los hechos en sus primeras declaraciones al ser detenido.

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